viernes 22 de agosto de 2008

El desastre de la nave

Yo quiero tener una alegría, tú, ah sí, ser campeón "Ser segundo no sirve", "La historia recuerda...", arrancar la selva, secar el rió, todo sea por dar la vuelta, hacer tu orgía, "Una excusa para jartar"; no me iporta, puedes hacerlo, hasta dónde avanzas, que no te pase lo del Titanic, Los Rodeos, o del Takamagahara, vas para allá, con tu amor de viaje, todos los pasajeros; cuando seas campeón, puedes ser campeón, cualquiera es campeón ahora; pero, arribar a tierra firme, suave, tener la gracia de aprender, crecer, serlo otra vez, es un don, es para los grandes, los de corazón; así, entre la bruma, el smog, tan invadido de ego, clichés, cuentos de pueblo, basura radioactiva, todavía eres tan atrevido, de creer saber la receta, ganar de cualquier forma, y doy la vuelta, tener control, y alzar vuelo; aquí todos vamos de viaje, en un barco, en un "Jumbo", me gusta más viajar suave, en coste tradicional, complacido en todo, por lo alto, contemplar, el cielo azul con mango, el alba después de medianoche, lo sano, ser niño; ser campeón no es regalado, no es para cualquiera, tiene un precio, no valen chapuzas, estampitas, menos cuentos de peluquería, o navegar enfermo, no viajaré en una nave sin control, cargado de dolor, abandonado a mi suerte, y después yaciendo en el mar, o en el cerro, calcinado, congelado, reventado por dentro; aunque parezca de Calamaro, o de Manu Chao, de verdad, la pelota no se mancha.