domingo 26 de octubre de 2008

Deshonesto

Deshonesto, el partido más deshonesto, no es un Banfield - Central, un Pereira - Millos, o cualquier otro igual, jugamos los dos, tú necesitas puntos, yo también, no nos lastimamos, hacemos que nos atrevemos, felices todos. No es Nacional - Huila, final del fútbol, un circo pobre, por la puerta de la cocina, pero qué, al final, se quedaron con la plata y fué "de tú a tú", "los dos mejores". O este Millos - Santa Fé, "el clásico", "el más emocionante", pues qué sentido, ya sabemos qué va a ser, a quién vamos a ayudar, sancionar todo a favor, hacer fuerza desde el micrófono, dedicarle el momento más inolvidable, el club mediático, el del populacho. O el River - Cuervos, el campeón y el favorito, entregando una fiesta, de revoleos, puntazos, a los huesos.

Todos se quedaron atrás; el fútbol se superó más. En La Castellana, dos "grandes", Real Madrid, Athletic de Bilbao, dos muselinas, formas de sentir el juego, el mundo; y este día, lo sintieron, en el bajo vientre, el intestino delgado, donde se haga la digestión. Adiós Pichichi, los 5 magníficos, la Quinta, Julen, los galácticos, la guardería de "Txingu", todos por igual; adiós, a la caneca, desmenuzados; adiós al prestigio, el buen gusto; acolitado por un juez que no entiende mucho tampoco, falto de precisión, carácter, para tomar un juego de 1o. nivel. Pues, al fin y al cabo, tampoco es que hubiera mucha personalidad. En los banquillos, un entrenador de playa, "cachondo", "hot", otro de su vereda, masticando su chicle; y en el campo, nos tocamos las mejillas, mostramos los codos, las tapas, la punta del zapato, permitimos todo, y a libre albedrío. qué es delicado, y que merece tarjeta roja.

Ah pero, todo igual mañana, los merengues reciben a la Juve, siguen a la estela del 1o. puesto de liga; y los bárbaros de la Ría, su "crew", haciendo cara de San Mamés, de niño bueno, todos creyéndose, "ya no vamos a sufrir", "estamos mejorando", "el club va a cambiar"; y ahí van, en puestos de descenso, andando en círculos, y la excelencia, el respeto, con las papas, y con las gallinas. Ya me enfermé, un té por favor.