domingo 20 de abril de 2008

Postal, oriental, caliente, auténtica

Como un mural de Warhol, o un trabajo de Roger Waters; todo es extenso, "hot colors", frontal, fuerte, irreverente, pero, sin sedicia; a veces, como la princesa en el banquete, con "toque", fineza; llegué al Centenario de Montenvideo, fiesta de otoño, amarillo, fiusha, celeste como siempre, un partido de fútbol, como en los acetatos, como en casa, la tierra tiembla, el valle se extiende, se inclina; es una estampida, toros, búfalos, choque de marfil, sin noción de la gravedad, o las formas geométricas, la redonda vuela, en trazos abstractos, fuera de este mundo; hoy juego todo, quiero hacer todos los goles del mundo; fiesta de la tierra. Ayer ví, River Plate - Nacional, "darseneros" - "tricolores", una avalancha, también un "retro", regreso a los clásicos, dos tradicionnales, dos de siempre, pero dos elegidos, "entertainers", bandidos, canallas, y también bohemios, amigos del vino. La "guardería" del parque Federico, departiendo entre la pescadería, y el "Wok", los jóvenes, les gusta, participan, mueven la tierra, Montelongo, Urretavizcaya, Gimenez, el "Japo"; están escribiendo la historia nueva; y al otro lado de la vereda, un Marco Polo, señor, viajero, triunfador en todo, y su gente, un carnaval veneciano, plaza completa; siguiendo la ruta de Foglino, Garcia, De León, la nueva tripulación, Arismendi, Victorino, Cardaccio, el "Tuna", el "Chengue" ídolo en Medellín, y Ligüera, el que más me gustó ver, jugando con pincel. Dos señores en los bancos también, Pelusso, y Carrasco, líderes totales, arquitectos, ingenieros. Un partido, una justa para la historia de América; nadie juega al fùtbol así, ni en el Uruguay de ahora; y como para variar, los dos, antes, y ahora, punteros de la competencia. En manos de juntos, reinventando el fùtbol, "rock", "underground", psicodélico, progresivo, galería, café concierto; el Centenario es un espacio de arte, cultura, clásico vanguardista, ahí todavía se exhibe el fútbol del mundo.