lunes 12 de enero de 2009

Liberarse

“Tome”, “Otra”, después, yo recibo, qué pereza, frontal, rápido, duro, arriba, no, otra cosa, hacer un círculo desde la banda, “A quién se la paso”, hacer la de Giovanny, o de la Ronaldo, la de Robinho, esta gente son unos pintores, yo quiero hacer las mismas, ya sé enganchar con el balón pegado, ya sé también hacer la del “Príncipe”, o la de Zidane. “Qué va”, “Se hizo expulsar”, “Manchó el juego”. Pues, yo estoy de acuerdo, lo acompaño, yo haría lo mismo, y pues, al final, ganó el balón de oro, es ídolo “vitalicio”, y sigue siendo invitado a eventos, amistosos, y lo quieren mucho. El mundo, no todo, al final, como Mario Puzo, no hay lugar, en el mundo, la sociedad, todo, las reglas, son para acompañar, a los mismos de siempre, los que tienen poder, o no se salen, yendo para donde va la gente. Es mucho, para gente, con sensibilidad, cualidades, sin poder participar. Por eso también, me metí a tener el pelo largo, a no hacer lo mismo, pareciendo medio loco, y que el mundo deje así. El mundo, sabe, posee la última palabra, claro que sí, pues, mira ese italiano, celebrando, una copa, de arena, vacía, nadando en un vacío, sin poder halagarlo, o pintarlo. O mira también ese pobre fanático, no gané, perdí, perdedor perpetuo, sin cualidades, o sin un poco de estimación a sí mismo, viendo la forma, de no ser perdedor, pasarse a ganador, como sea, hasta saltándose sus propias reglas. Todavía tiene la última palabra, y ahí no sale de la espiral, haciendo más daño. Mejor salirse, no participar, ser independiente, como en la Antigua Grecia, el teatro, hacer un gran papel, propio, a gusto propio, imponerlo. Mejor la “maricadita”, el toque con delicadeza, el baile.