O sea..., lo desea, lo pide a gritos..., un niño auténtico, inocencia a flor, toda la del mundo; y tan atrevido de no ir a cerrar el trato, dejar metido un club ganador, romántico también. Nada qué ver. Cristian, el Ogro, es mi ídolo, de niño, de grande también, un distinto, liberado, reinventando el juego, el mundo, este mundo. Yo buscando el ídolo nuevo, en busca de un señor, un hombre, con quién estrechare firme, “Indie”, por sí mismo, creativo, artista, que dé un mensaje nuevo, nos despierte del sueño rígido, gris; y en esta novela, salió de la nada, haciendo fila, esperando atención al otro lado, diciéndolo más fuerte, “Quiero jugar en mi club”, “La plata no es importante” . A este, le paso todo, sobrepeso, y yo también peso más, se llama “Sobrepeso antiestético”, le paso hasta hacerle caras a los rivales, pasarse los códigos de los “chiches”, los “cucuruchos”, pasarse las esferas burocráticas, del poder. Porque gordo, y todo, no se pone a “bartolear”, no lo va a hacer, no tiene necesidad de salir con “Darlo todo”, “Estar comprometido”, no se pone con esas niñadas, eso es niñadas, y así como lo pide a gritos, estar en su club, así va a responder, y en este momento, es el que tiene más deseos, más piel, en mejores condiciones, para sacar el barco a flote, entero.
Aunque no quede, aunque no tenga un final feliz, ya se lo merece; ya se lo ganó. Yo también quiero un señor así, hijo de la tierra, un refuerzo así. Estas delicadezas,he visto solo en un Bochini, en un Yeste, por cierto él, es un león, el último que queda, del castillo de un grande, solo, echado a la suerte. Entre todos ellos, unos nobles, artistas, vistiendo su camiseta, y de civiles también. Yo ando también, buscando la forma, en mi trabajo, el día, mis propios partidos, de liberarme, hacerlo distinto, una gran pieza, pero sin éxito; escribir, moverme, a veces cuesta, todo eso hasta que mi ídolo, mis ídolos, acuden, los encuentro, y ellos pueden, yo también puedo. Que siga el resto, la masa, en lo mismo, en su sordera. El Ogro, todos, ya, en un grande. Este sí es un grande auténtico.
Hablando de reinventar, esta es mi reinvención No. 50. Escribir funciona.
En su versión más azucarada
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Ah sí, “Ya voy”, “Claro que sí”, “Para servirte”, atento, servicial, o,
temeroso, a conveniencia. Hay que ser presto, “siempre listo”, para
conseguir el fa...
Hace 3 semanas

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