jueves 21 de mayo de 2009

En la verbena también se da la vuelta

Caminando, por la esquina, el colmado, la fonda del “Gato”, en la villa, la comuna, también hay partido, hay la final del mundo; camino a la plaza, al bazar, en el Diesel, el “Blue Bird”, hay banderas, cotillón, “El que no salta...”. También son mis recurdos, del colegio, vuelta a casa, la olla, después, el juego, la “pandilla”, la “pecosa”, dejar todo lo del colegio, menos el uniforme, escuchar más clásicos, “Fiesta de Negritos”, “Cumbia de Santo Domingo”, el ruido de Carmen de Bolívar, Fiesta en Corraleja, música de abuelitos, el pescador, el minero, la banda sonora, del partido crucial, el toque, las promesas. Aquí recordando, esa tarde escampada, el bus escalera, leyendo arriba, “Medellín – Itagüí”, todos vinieron de la comarca, con su ruana, su carriel, haciendo una fiesta, hasta regresar, aunque no se ganó el partido. Los equipos del pueblo, el verde de los puros criollos, “Tino”, “Aristi”, “juntos dinamita”, en Adi Pure, amasándola, como en el potrero, o como en el “aguelulo”, bailando el son; después, el gran América de “Pacho”, el Junior del “Pibe”, el DIM, campeón por fin; todos, verbena, “Concierto en la Calle”, otra vez, siempre, en la cuadra, de adobe, de la Colonia, sancocho, anís. La fiesta no tiene que ser en el Obelisco, o en la Rambla, o en la Gabarra. El juego, también está en el barrio, la “maloca”, donde no hay Pubs, o restaurantes temáticos. Es lo que da, lo que dió, el fútbol, ochentero, típico, nuestro, del toque, el baile, de los morenos, los “cholos”. Hoy, “se fueron llorando, ya se acabó la fiesta”, por hacernos borregos, ser como Vicente, darnos pena, ser nostros mismos, con lo que nos perdemos. En fin. El hambre llama, hay que volver a la escuela, todo es atrevido, seguimos destruyéndonos. Yo me quedo, en mi casa, con mi unifomre de colegio, mi sancocho, y mi pelota antigua, cosida, disfrutando, como siempre.