miércoles 27 de mayo de 2009

Ya sé cómo queda

Hace mucho, de estudiante, inocente, dormido, para escaparme de mi casa, o hacer alguna travesura, tuve dos momentos de la historia del fútbol, para ver, y recordar. Uno, desgarrador; el funeral de los integrantes del Torino, “Il grande Torino”, aquel equipo legendario, irrepetible, ejemplar, en un momento, terrible, después del accidente, el cortejo, la tarde lluviosa, desolador, penetrante. Otro, emocionante, hasta las lágrimas; un trabajo con los goles de México 70; todas las figuras, Beckenbauer, Rivera, Pelé, por supuesto, Banks, Jairzinho, todos, el Brasil - Inglaterra, Italia – Alemania, la final en el Azteca; pues, de hecho, hace tiempo no lo veo, pero, solo recordarlo todavía, me emociono, lloro, como si fuera la novela de la tarde.

Esos dos, pero, después hay muchos más; ver, escuchar, leer, siempre, sobre Sir Bobby Charlton campeón del mundo, Garrincha, el Brasil del 82, estos días, River Plate del “Bambino” Veira, ganador de todo también, aquí local, todos los equipos a cargo de “Pacho” Maturana, desde el Once Caldas revelación del 86, el “Pibe”, el Athletic de Bilbao, el monstruo de Lieja, la guardería de “Txingu”, etc; son infinidad, interminables, mis favoritos, míos. Me quedo con ellos, me gustan mucho, más que porque atraen mi atención, son mi juego, mi cena, mis “snacks”, me gustan porque, son como son. Así, evidentes, al natural, hablan por sí mismos, no necesitan un escritor, o una cadena de televisión grande, con todas las cámaras del mundo, o una afición, una hinchada, que dé fe, los siga a todas partes; gente de fútbol, equipos, momentos así, captan la atención, el cariño total, por como son, sin publicidad, o sin internet; contenidos así, escriben historia, hacen el juego, de todos, y mi juego también.

Hoy, haberlos, no creo, para mí. Todo es, hoy, muy estilo “El Padrino”, no hay evidencias, todo es a conveniencia. Estamos en la globalización, televisión de alta definición, tiempo, espacio, al detalle; pero, ya sabemos cuál es mejor equipo del mundo, el Balón de Oro, o cómo va a quedar el clásico, o la final del mundo,ya sabemos qué recordar, antes que ocurra; no hay espacio, lugar, para el presente, observar, crear historias, contemplando, al natural, sin prejuicios, o condicionamientos. Aunque haya sido un juego memorable, una lucha noble, aquel jugador, equipo, hayan entregado una sinfonía de juego, una obra maestra; será mejor, el ídolo, mediático, el de los anuncios, o va a ganar todo, el que le gusta a todo mundo “porque dicen los especialistas”; especialistas; ahora se vale también, hablar, escribir, comunicar, con la camiseta puesta, todo para los favoritos, los demás son unos extraños, fulanos, hay que caerles, aunque sean un cordero del Señor; y si de pronto, las cosas no salieron como esperábamos, es que es “un fracaso”, o “así es el juego”. Yo, gracias, me salí de eso, no necesito medios, confío más, en mis ojos, mi paladar, me gusta más River Plate, de Uruguay, o de Gorosito, Manchester, Ronaldo, Liverpool, ver, escuchar, sin que me impongan quién es mejor o peor, ver una pieza de juego, belleza, nobleza; así llegué a mis favoritos, así se consiguen las cosas, y pues, para mí, aquellas cosas, son más que cualquier otra gloria, insana, material.

jueves 21 de mayo de 2009

En la verbena también se da la vuelta

Caminando, por la esquina, el colmado, la fonda del “Gato”, en la villa, la comuna, también hay partido, hay la final del mundo; camino a la plaza, al bazar, en el Diesel, el “Blue Bird”, hay banderas, cotillón, “El que no salta...”. También son mis recurdos, del colegio, vuelta a casa, la olla, después, el juego, la “pandilla”, la “pecosa”, dejar todo lo del colegio, menos el uniforme, escuchar más clásicos, “Fiesta de Negritos”, “Cumbia de Santo Domingo”, el ruido de Carmen de Bolívar, Fiesta en Corraleja, música de abuelitos, el pescador, el minero, la banda sonora, del partido crucial, el toque, las promesas. Aquí recordando, esa tarde escampada, el bus escalera, leyendo arriba, “Medellín – Itagüí”, todos vinieron de la comarca, con su ruana, su carriel, haciendo una fiesta, hasta regresar, aunque no se ganó el partido. Los equipos del pueblo, el verde de los puros criollos, “Tino”, “Aristi”, “juntos dinamita”, en Adi Pure, amasándola, como en el potrero, o como en el “aguelulo”, bailando el son; después, el gran América de “Pacho”, el Junior del “Pibe”, el DIM, campeón por fin; todos, verbena, “Concierto en la Calle”, otra vez, siempre, en la cuadra, de adobe, de la Colonia, sancocho, anís. La fiesta no tiene que ser en el Obelisco, o en la Rambla, o en la Gabarra. El juego, también está en el barrio, la “maloca”, donde no hay Pubs, o restaurantes temáticos. Es lo que da, lo que dió, el fútbol, ochentero, típico, nuestro, del toque, el baile, de los morenos, los “cholos”. Hoy, “se fueron llorando, ya se acabó la fiesta”, por hacernos borregos, ser como Vicente, darnos pena, ser nostros mismos, con lo que nos perdemos. En fin. El hambre llama, hay que volver a la escuela, todo es atrevido, seguimos destruyéndonos. Yo me quedo, en mi casa, con mi unifomre de colegio, mi sancocho, y mi pelota antigua, cosida, disfrutando, como siempre.

miércoles 20 de mayo de 2009

Un ídolo

Bueno, está bien. En fútbol, como en los negocios, yo soy el proveedor, paso la factura, soy la imagen de mi corporación; el cliente tiene la razón, puede exigir, descargar su estrés, uno es formal, "cayetano" ahí, tragarse todo; pero, no sé hasta qué punto. En la rueda de prensa, está la jungla, las especies, diciendo lo más inaudible, elemental, mirando todo, tocando, manoseo atrevido, y después, hacer fiesta, paseo de olla, saciarse total, con la piel, el corazón, la sustancia, del que está ahí. Se necesita un héroe, un bravo, que ponga el límite, vaya de frente, a ordenar la casa. A él lo sigo, por siempre, hasta la Antártida, quiero ser su escudero, su aprendiz, "Quiero ser como él". Buenos Aires, rueda de prensa en River, ahí están todos, los depredadores, oliendo, y pues también protegiéndose, "No se toca mi hermano, mi especie". "Pipo", solo, con sus "niños", al frente, contra todos, con sus manos, poniendo el órden, la educación; pues, de verdad, a esos de los medios, es busca del chisme, bárbaros, hay que guiarlos, darles modales. No más, otra vez, no más "Sweet", morbo, encontrar la mancha, el mal elemento. "El no habla de fútbol", "El forma el problema", igual, aunque sea un ángel, lo va a hacer de todas formas, él tiene la culpa. "Pipo", ahí está, entero, nada qué esconder. Ah sí, "Juan es hincha de 'Pipo'", le acepta todo. Sí, le acepto, le creo; al final, yo creo en ser, natural, hacer lo mejor, sin molestar, tener valores, dignidad, dar un ejemplo. Desde siempre, desde el equipo del "Bambino", dirigiendo a Lanús, Argentinos, ahora River, impecable, protegiendo su ser, su espacio. Como "Pacho", Telé, van a perseguirlo ahora más, igual, va a ser más fuerte, y lo aceptaré más.

martes 19 de mayo de 2009

Quiero

No sé cómo hacer, por dónde empezar, ser discreto, suave, pasar, seguir, sin hacer ruido, sin murmurar; por cierto, en el colegio, murmurar en clase era causal de regaño, ser formal en el puesto; pero, hablando de ser formal, creo que no no me interesa hoy, no quiero ser tan discreto, quiero gritar, hacer maromas, quiero olvidarme de todo, las noticias, los chismes de los jugadores, la novela del vestuario, o de la concentración después de la goleada. De hecho, quiero más, tengo un nudo en la garganta, en la cabeza; quiero romper todo. Bueno, como para variar, estoy escuchando una rueda de prensa de Maradona, el discurso gastado, ácido, de la camiseta, los amistosos; de verdad, por favor, no más, no más discursos rasposos, no más Messi, no más Barsa, o Chelsea, como si fueran el ombligo del juego. Quiero parar todo, arrancar todo, romper la mentira, la intensidad de los medios, quiero decir también que el fútbol, el juego, se volvió una mierda; una fábrica, de marginados, como si fuéramos peones, explotados; quiero decir cosas, de la hinchada de River, del Athletic de Bilbao, encarnando la locura, la demencia; quiero liberarme, explotar, devolver todo esto que tengo guardado; quiero ser, a veces, como un jinete, en el cielo, romper la armonía, quiero ser un ”Don”, también, un padrino, un Vito, romántico, solo, comprando todo, limpiando todo; este sistema, me quedó pequeño, no hay chance, algo qué elegir, en este fútbol, negocio, voraz, absurdo; para mí es otra cosa, me merezco abrirme camino, quiero hacerlo, quiero también romperla, con mi prosa, mi juego, quiero unos zapatos, un balón, hechos a mano, por manos de mujer, de piel de animal salvaje, bailar en el campo, provocar la tormenta; quiero un segundo, un momento, de expresión, de nadar, en mi juego, mi utopía, mi cielo por siempre.

martes 12 de mayo de 2009

Una hinchada que me gusta

“Uma torcida favorita”, “Carnaval toda la vida”, “Con la gente que me gusta” esa gente, es la del colegio, los niños, mi primera vez en la cancha, en la galería; como en mi colegio, los partidos de los viernes, tras la cerca, mi palco es el prado, todos nos abrazamos, hacemos un baile, creemos; y también confiamos, no exigimos, y aceptamos, a nuestra gente, lo que queremos ser siempre, por lo que son, hijos del sol, de la tierra, con sus defectos; y así, ya son campeones auténticos. No es nada del otro mundo, el amor, la comunión, todo es natural, espontáneo, las dos partes, aceptándose, “te quiero como eres”, ser feliz, quererse uno mismo, honrar el espacio propio, el del ser amado, todo sale, no hay incertidumbre, o “dicen”, es una fiesta, celebración, luna de miel. Pero, al final, es también la utopía; otra utopía; en este hábitat, de conveniencias, valiéndose todo, el acoso, el teatro, “yo te doy, si tú me das”, si no, entonces, “no eres digno”, puedo hacerte daño, “es que yo me comprometo”, todo igual. No sé qué pasó con la era del colegio, el algodón de dulce, acompañar. El club, el equipo, está siempre, no se ha ido, está quedándose, levantando la tierra, las paredes, exponiéndose; así como también, haciendo un gran brindis, espumoso, infinito. La hinchada, las hinchadas, no están, se fueron, dejaron el salón hecho un pantano, se robaron todo, ya no existen. Total, mejor dejarlos, clubes, que merecen hinchadas mejores.

martes 5 de mayo de 2009

Otra vez, qué es ser grande

Pues, así, apertura, entremés, para comenzar, es sobre Champions, mi favorito, campeón para mí, ya, desde antes de la final, Manchester United. No sé cómo quedó Arsenal, o el partido mediático, de tubos; para mí, Manchester, los “Reds”, quedan solamente, los únicos, los que valen la pena. Estuve pendiente de Olympique Lyonnais, Villarreal, Liverpool, que entregó su derecho a competir, con todo el honor, hasta lo último, mereciéndolo siempre. Y pues, es aquí, donde se ilustra otra vez, qué es ser grande, ser un club grande, tener un nombre, un prestigio, acceder a privilegios, una admiración, auténtica, por ser. Después de cuartos, para mí siempre, mi equipo es Manchester, no hay más. No me equivoqué, y no me voy a equivocar diciendo “Manchester campeón”, otra vez. Me hizo acordar a Boca Juniors, campeón de Libertadores 2007, en Brasil, sin desgastarse, o dejarse llevar por alguna presión, esperó a Gremio, y como en tenis, en un revés, con la corriente, en la línea de tiempo clave, lo arremetió, y hizo postrarse, nada qué hacer. Aquí los “Reds”, tomaron posición de fatiga, poner primera, suave, sin acelerar a fondo, aprovechar, dar el golpe, e imponerse. Eso es una cualidad de los que son campeones, tienen un palmo de ventaja sobre los otros, y con la gente clave. Así fué también el día de la final el año pasado, pura jerarquía, reinvención del juego, de la competencia, como recordando las olimpiadas de la era antigua. Puro juego. Paréntesis, otro año más, Ronaldo una vez más, mejor futbolista del mundo, por siempre, a muchas leguas, de los que siguen, los Riquelme, los Robinho, los Henry, figura, haciendo diferencia, con Ronaldo es robo por siempre también. Por su parte, Liverpool no contó con la suerte, se quedó, y tuvo más piel para estar en "semi", jugar con Manchester, mi final, un Manchester – Liverpool, colosos, campeones vitalicios, clásicos, un clásico de siempre, la final de Europa. No va a ser así, pero, es por ahí, el ser grande, en Roma va a ganar mi grande, va a repetir, va a alzar otra vez la Copa.

domingo 3 de mayo de 2009

Vamos a ver a Huracán

Hola; aquí, music, escuchando los clásicos,todo mundo viene a escuchar “Fox”, llegó todo mundo, aquí también, las noticias, antes del café de la mañana; una cita, en el “Pub”, con mi fantasía. Pero, de pronto, paramos todo; es hora de; del comprimido del sábado, del partido de Huracán, otro evento en Parque Patricios, otra goleada, otro concierto, otra ovación, la Filarmónica de Berlín, o la de Londres, el “Maestrico”, Toranzo, Nieto, Pastore, De Federico, haciendo la fiesta, el buffet,yo quiero comérmelo todo, y después, el míster, Cappa se va con Cocca, a las pastas, al “Covo”, a hablar de la pelota. Mañana, más entregas, una mesa de chatarra, un corrientazo, y hablar del trabajo, porque qué desocupe hablar de fútbol, soy un vicioso,no tengo más qué hacer en el día. Me da más pesar, que no tengo un compinche, en la barra, en la otra mesa, con quién hablar, del potrero, campo abierto, que se vuelva un trompo, una pirinola, mansita, dormirla, “un pase a la red”,baile, pintar un paisaje, que todo es posible, por el Huracán de Cappa. No he visto el equipo de Menotti, Brindisi, el inglés, pero ya estoy imaginándomelo, igual, más abstracto, expresivo, infinito, y este, de este tiempo, se codea, así, con toda confianza. Bueno, ya tengo una motivación mañana, ir a trabajar, en vez de buscar puesto, soltarme de la demencia, la rigidez, atrayendo los gérmenes, los virus; yo voy normal, mi tres leches, mi barista favorita, por supuesto, Ubuntu, bloques, estilo Zumthor, libre, más Fox, Chill, sí es como me imagino siempre; hacer de cuenta que me pongo la camiseta de Huracán, a ver qué tal.