viernes 6 de mayo de 2011

Mi otro amigo Jorge

Arquero, portero, meta, cancerbero, es original, surrealista, está en el Expreso del Arte. Confesándolo, yo también quise jugar de arquero, viendo a mis amigos en los 80 también, Pedro Alberto, Julio César, Jean Luc, ser elástico, adhesivo, una marioneta, “no fotorealística”, dibujar en el aire con el cuerpo, ser el del “body” largo, al cuerpo, el de los guantes, ver a los arquieros fantásticos del Juvenil Unión Soviética 85', ser la fuerza estética, que se opone a la estética de anotar, el pase a la red, me hizo querer ser el 1 de los equipos, como el rebelde, el salvador de la patria, yo quiero serlo también. Lo hice, en el potrero, el colegio, hice mi sueño, soñé despierto, y pues también me embobé, y no conté con asl implicanciones que da. O sea, ser también el responsable, el culpable en el juicio, el “regañable”, el “pelotas”, y como estoy vivo, no soy un producto de fábrica, yo también me equivoqué, tuve bloopers, me hicieron llorar, transforarme, volverme furioso, loco suelto. Por eso yo entiendo a mi amigo Jorge, y nadie más entiende. Yo entiendo qué es después de hacer un recorrido, responder en un momento importate de competencia, equivocarse, hacerlo más de una vez, entregando el trabajo a última hora, o perdemos todo, sentirse responsible de que el barco se hunda, deshonrado, querer dar vuelta de hoja, dar todo por que se componga, y no poder, porque el entrenador dice que hay que cambiar de arquero. Yo entiendo también sentir como que “no puede jugar”, “fuera”, alterarse, y tirar a lo que se mueva, o esté enfrente, saber por qué, querer respuestas, no es justo, no me hagan esto. El arquero es como el señor de la guerra, con su espada, en “El último samurai”, el que más lo siente, cargando a cuestas la flor bajo los palos, por eso lo siente como el honor, por eso piden al máximo, sin holgura, los Gatti, los Fillol, o se lo toman tan en serio Chilavert, Kahn, o un Enke, que habría sido el mejor del mundo, lo sintió en su piel, todo o nada, no aguantó, y eligió terminar con todo, con la vida. El arquero es un puesto de rango importante, respetable. En Boca Juniors Bianchi tuvo esa consideración, puso todo en manos de Córdoba, y llegó a ser el mejor arquero de América. En contraste en el Athletic, Aranzubia después haber dispuesto lo mejor para el club, recibió trato medieval, de peón, de sus capataces, quedó libre, ahora es ídolo del Depor y la Liga, y el Athletic no sabe a quién buscar, sumiso, “útil”, para el arco. Anoche ví por la LIbertadores Junior – Jaguares, confieso también, me da gusto que pasaron los felinos, no fueron dejados, mezquinos, se lo tomaron en serio también, y se lo ganaron, a pulso, honestamente, su pase a cuartos. Si a mi amigo Villalpando lo suspenden el resto de temporada, o le dan carta para buscar otro club, por malo, por irrespeto, pues bien hecho, se lo merece. Pero para mí, tampoco es un producto de fábrica, es un arquero auténtico, tiene derecho legítimo a sentirse lastimado, deshonrado, por equivocarse, casi entregar el partido y ser relevado, ya otra cosa es no callárselo y pasarse la cerca, el límite de convivencia entre gente de fútbol. Es entendible, no compartible, y pues también que sea algo que pasó, algo que pasa a todos los arqueros.

1 comentarios:

Juan Manuel Moreno B dijo...

esoty leyendo sobre el partido en pàginas del mundo, encontré en algunas contendio no relacionado con Jorge, pero sí muy discrimatorias geográficamente. respetar.