miércoles 1 de junio de 2011

Cosas de tigres y fieras

“Liniers, cosas que te pasan”, nos encontramos otra vez, como en el barrio San Fernando, en Ñuñoa, antes del pandebono, el mango con sal, el raspado, los snacks, a quién madrugará, “enchocolará”, en el arco de enfrente, alzará el trofeo, definirá un asiento de honor, del más grande de América. Ya se encontraron en el Centenario, la semana pasada, como hace 23 años, ahora de místeres, después de dragoneantes, gente de artillería. Ah sí, Ricardo y Diego, el “Tigre” y la “Fiera”, otra vez salieron a jugar. Ricardo ya no está por el equipo de San Fernando, por el gran equipo rojo, de la gente, de su ciudad, y también de la sabana, y de la generación que vio dar las vueltas en los 80, ya rutinarias, decembrinas, antes de la pólvora, la cena, los regalos. El sigue en boca de todos, de los que no tienen nada qué ver, pero quieren participar, y recitan “Falcioni, Cabañas, Battaglia”, para no quedarse atrás, y que los dejen hablar de los partidos después de la oficina; y hoy también, en boca de toda la Argentina, de los que se recitan “Barovero, Cubero, el 'Maxi', el 'Burrito'”, el equipo que madrugó a dar una vuelta, antes que el Globito de Angelito, aquel Huracán seductor del 2009,pero que no le madrugó en simpatía o valores. Diego sigue siendo el que está de primero, antes que todos, “el último boy scout”, el que anda con la bandera mirasol, de la nación carbonera, “Manya”; Diego sigue siendo el hombre de Peñarol, y jugarán la final de Copa. No, es la semifinal, ya sé, pero es como si fuera la final, no una cualquiera, una reedición de las finales de hace 50 años, cuando Peñarol no se perdía final, y le daba por ganar, entre platenses, un clásico rioplatense, entre míticos, gente de garra, de contacto,"rugientes". Vélez está dulce, en su momento más especial, como un coche clásico, cuidado, conducido con atención, el más regular, en regularidad, redundante, regularidad a toda prueba, sobre su liga accidentada, incierta, si gana, es bien ganado, merecido, es también el más regular de América,y ha sido superior a todos en todo. Ahora, a probar, a romper la ventaja frágil, que posee el rival, que no es tan frágil. Peñarol ganó el grupo, es como los clásicos, como los equipos récord de los 60, los 80, la auténtica garra, y vuelve por su lugar de siempre, a ser grande. Y si Peñarol sostiene su ventaja, se baja un grande, es finalista, y va otra vez, como en los 60 también, ante Santos, otra vez Peñarol – Santos, los que ganaron desde siempre, los vamos a ver, como lo vieron los abuelos. No está el Barsa, nada qué ver con estética,”freestyle”, pero éste no me lo pierdo, para que el mundo no se lo pierda.