martes 28 de junio de 2011
River y Zen
Hola. Yo soy Moreno Roshi, practico la vía del Buda, ordenado por Densho, y Uchiyama, he ido a Ryoanji, Antaiji, me mantengo en el barco de Pandora, en secreto, en silencio, escribo “haiku”, cuentos para niños, grandes, y unos blog. Me gusta el fútbol, juego, veo partidos, lamento íntimamente lo de River, no sé tanto de fútbol, o de River, como un Labruna, un Nestor Raúl, o un Passarella, y para mí, en este momento, el club está en las manos más competentes, haciendo frente a unos factores opuestos que no tiene otro club en el mundo. Nadie más puede mantener la nave a flote. Yo practico zazén, soy “tenzo”, labro la tierra, quiero acercarme a la naturaleza, mi esencia, una vida libre, sostenible. Y pues, también me gusta la pasión, el aguante, quiero abrir cancha, ser escuchado por siempre, sé quién tiene la culpa de este momento, y qué hacer para regresar a la élite, a Recoleta, a un Crème Brulée de sobremesa. Podría invitar a una jornada de “sesshin”, guardar luto un tiempo corto, leer los escritos de “La Máquina”, el “Bambino”, dejar pasa la pasión desmedida, el instinto racional, primitivo, no tomar decisiones así, a la carrera. Pero también hay mucho ruido, adentro y afuera, mucha contaminación, no se está acostumbrado, y no hay tiempo para la madurez, o la cordura. De hecho pues, en este momento, soy quien menos votos puede hacer, menos poder de opinión, o decisión, nadie me va a tener en cuenta. Esto de River se me hace parecido a la caída del muro, o al calentamiento global, un antes y un después, lo dice todo mundo, un cambio de paradigma, una muda de ideas, también mitos, que afectarán el juego a nivel global. Tal vez haya un fútbol más sostenible, conciencia que nada es seguro, que con la chapa o los colores ya se ganó, o que todo es sostenible, construíble, se levanta desde abajo, que lo menos, es ponerse el overol, hacer la tarea del día, o si no, no hay qué comer al día siguiente. Yo también aplico el “puede ser”, no todo es tan bueno, o tan malo, yo creo en la revolución del fútbol argentino, la sostenibilidad, la conciencia nueva, el ejemplo nuevo, el perdón de los pecados, la violencia acorralada, y que River va a jugar en verano en Mar del Plata, Mendoza, hará una 2a. división más atractiva, y volverá a la división de honor. Pero yo creo también que es urgente, ya, aislarse del mundo, guardar el luto, sentarse en el tatami, solo sentarse, soltar todo, y todo es todo, retomar de dónde viene, hacia dónde va, no tomar decisiones sin sentarse, distinguir lo que le corresponde, entre quién mancha la pelota y quién no, y así tal vez, la vida se le haga más atractiva, mejor que la vida de apariencias, de mentiras de últimamente. Yo creo también en ser responsable, pero este momento, demanda ser mucho más, ser responsable, y algo más. River cuando quiera, puede venir al barco, al templo, a sentarse, ponerse los hábitos, trabajar la tierra, ser sí mismo. Ahora o nunca.
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