domingo 19 de junio de 2011
Si yo fuera River
Aquí estaría,en un rincón de la casa, con los ojos como unas uvas pasas, el cabello después de luchar con la almohada, con mis nervios, desnudos, pelados, como en la víspera del exterminio, sin dinero para pagar la deuda que veces mañana. Bueno, hace unos años, estaba así, igual, preocupado por el mañana, hacer el gol del triunfo, ganar un trofeo, dar una vuelta, o mejor, no descender, no quedarme de la manada, ser un número más, que haya algo en la nevera. Yo también estuve en el diván, mezclé medicamentos, acudí al gran Patanjali, y pues, digamos me salvé, del ostracismo, el olvido, pero más que de eso, de la ruina, la insanidad, hacerme daño yo mismo. En este estado como tan básico, en sudadera, sin zapatos, no hay forma de ser excelente, entrar al círculo privado. A veces yo pienso, en Ferrero, Lamela, Funes Mori, Carrizo, cómo están vivos, si pueden levantarse de la pieza, ir a un campo, coger un balón. Jugar, ser profesional, vivir de eso, es muy duro, es angustiante, pero para un jugador del primer equipo de River, hoy, si fuera jugador, me pesarían las piernas, el balón, es como estar en un túnel, y quiero escapar, que por favor, ya se termine. Yo no estoy mal, pero estoy abordando asuntos, decisiones, rebeldes, existenciales. Yo también estoy rebelándome, contra el pacto del euro, los pactos del euro, en cualquier organización, estar “comprometido”, ser na buena pieza más de la compañía, ser lo que quieren otros. Todavía no es tarde para retomar ser, cómo soy, de dónde vengo, qué es mejor para mí. Si yo fuera River, ya no me daría vergüenza de mi situación, delante del museo, la tacita, los premios, igual, ya es pasado, pero me daría más delante del cuadro de Angel Amadeo, que estaba desde cero, levantó este asunto, se puso el overol y ayudó a ser excelente. Me daría vergüenza, de la “era Ramón”, porque también ayudó a construirlo, y yo me creí que era lo menos que había que hacer, y que me correspondía, a mí, siempre. Me daría pena con La Máquina, con Carrasco, con el gran equipo del 86', sin Kempes, Ramón, Passarela, Fillol, los campeones del mundo, y que salen en los álbumes de figuras, en vez de ellos, con un Montenegro, un Gordillo, un Enzo que llegó y le pesó la camiseta, y así y todo, acudió un Bambino, e hizo de esa mezcla, el mejor equipo que vi, y ganó donde jugó. Me daría pena con Gorosito, que estuvo con el Bambino, con Fabbiani, Ahumada, yo veo ese equipo, fue estupendo, y pude haberlo esperado, confiar más, y yo los desprecié, hablé mal de ellos, pena con este Cappa, el alumno de Menotti, y sería un impresentable si digo que menos mal se fue o si no descendemos, y aquí estoy al borde del abismo. Me he sentido superior, los demás eran unos pintados, y ahora no soy nada, y todos esperan que me den el golpe fatal, y estar muerto en vida. Es como hace unos años, estoy en la ruina, aunque me salve, me siento como haciendo la fila, pero puedo retomar ser, cómo soy, qué me gusta, fuera de los premios, mi mansión, mis activos. Este miércoles, intentaré, ante Belgrano, ser como soy, dejar mi ego, pase lo que pase,así como yo, dejaré la educación de todo mundo, el “tanto tienes...”, igual, me lo merezco, pues el camino que tomé, ha sido duro, me ha tocado duro, y no quiero hacerlo más complicado, abrir la puerta a disfrutarlo. Aquí, o Argentina, Europa, hay una revolución, los equipos de aquí, el Athletic, están teniéndolo en cuenta, y se viene la noche para los grandes, la siguiente temporada, Boca, San Lorenzo, Racing, Real Madrid. Pero, yo no soy River, no decido por River, puede ser una idea, tal vez ya no hay qué perder.
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