viernes 12 de agosto de 2011
¿Todos somos anfitriones?
Hola, soy Juanito, estoy en 5o. de primaria, me gustan las ciencias sociales, la música de mis papás, de mis abuelitos, Marcela, el otro día cantó en TV, se puso tacones, y dijo que es hincha de mi equipo favorito, centenario, de mi ciudad, me gusta el fútbol, el raspado, el “smoothie”, después de jugar, y yo quiero hacer algo de fútbol, jugar en el equipo del colegio, escribir artículos para el periódico, tocar el redoblante, hacer artesanías, con el grupo de cultura, que van a los partidos de liga, y los del Mundial Juvenil. Pero me da pesar, porque no me dejan; ayer se burlaron porque dije que me gusta el “Bolillo”, y quiero que se quede en la Selección; o si no, me hacen caras, se molestan porque no digo groserías en los partidos, soy muy callado, o no hago “como un varón”; hace un tiempo me gané un enemigo, le caigo gordo, me hace mala cara cuando estamos juntos, porque un día dije que me gustaba “Pacho”, la generación del “Pibe”, el toque, como juega el Barsa, o Ronaldo, o Robinho. Una vez también casi me hacen llorar, me dijeron “váyase, deje así”, porque no hice el dibujo en el mural como les parecía, o porque no le dije al señor visitante de Corea que fuera a la cafetería, o al restaurante famoso, donde van todos, donde “muestran la buena imagen de Colombia”. O sea, como que para hacer algo de fútbol, hay que ser un duro, no dejarse, mirar, hacer como hacen en las novelas por la noche, todos bravos, y hacer buen Mundial, como que es urgente, hay que apurarle. Pero yo no entiendo, porque por ejemplo, cuando le hacen gol a la Selección, todos ellos que parecen duros, se achantan, se acomplejan, hasta les dan ganas de llorar, insultan, echando la culpa a todo el mundo, metiéndose con los jugadores, que no están en fútbol de mayores, y no los alientan; a mí me gustaría que me animaran cuando voy perdiendo, como cuando me pongo triste, y quiero comer algo dulce para que se me pase. Aquí también todo mundo tiene afán, de que a los visitantes no les falte nada, compren todas las artesanías, no hay quién se quite la camiseta nacional, o hable a gritos, o repita las frases que repiten en radio y televisión; pero no hay el que se preocupa por recoger la basura de la merienda y botarla a la caneca, o el que va a la fiesta, cuando van a fiestas, por una vez no beba tanta chicha, o crema de coco, y no pase la pena de transformarse, corrérsele el champú, con la botella en la mano, y que se lo lleven después entre todos a su casa. No entiendo eso de “Todos somos anfitriones”, si la gente no organiza su cuarto, o es tan urgente el “qué dirán”, y no perder. Ahorita el día del partido con Costa Rica, cuando ellos iban ganando, me asusté mucho, me sentí como en una invasión extranjera, y después cuando ganamos, estaban todos como si hubiéramos ganado una guerra, como las de las películas viejas. No entiendo cuando quieren que se vaya el “Bolillo”, y nadie hace nada por la vecina que no tiene cómo defenderse del maltrato en su casa. Bueno, igual, me da pesar, pero no me importa, porque quiero más cosas; además del fútbol en el colegio, me gusta la música vieja, ver partidos antiguos, ver la Selección de España. Yo los vi en TV, cuando los recibieron en la capital de ellos, y después volvieron a la normalidad, y están en paro, y no tienen trabajo, y todo eso que dicen en noticias. A muchos les gustan mis dibujos, mis artesanías, me dejan jugar en el otro barrio, y a veces cuando se quedan el viernes después de clase. Todos somos anfitriones, o todos somos aprovechados, o convenientes. Mañana vamos con un señor de Egipto, otro de Australia, a desayunar tamal, a hacer lo que les gusta ellos, ir a leer libros, jugar en el parque, escuchar la música de la casa. Están de acuerdo.
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